Pablo Iglesias y el derecho a llevar armas

No creo que sea justo atribuir al Pablo Iglesias político y líder de Podemos unas ideas expuestas en un show televisivo de hace dos años.

En 2012, un Pablo Iglesias ajeno a su futuro político ejerce de monologuista en un programa de TV llamado La Tuerka. En esos breves vídeos, Iglesias hace apuntes sobre temas muy diversos. El que muestro aquí se ha hecho muy popular, ya que hay personas que al verlo concluyen que el futuro líder es partidario de la posesión de armas, como si de Charlton Heston se tratara.

Parece que hay personas incapaces de seguir el discurso bien trenzado del hoy famoso tertuliano, o simplemente no pasan del provocativo título del vídeo (El derecho a portar armas es una de las bases de la democracia). Y también un nutrido grupo de gente que tiene ganas de encontrar cosas que afearle, sean o no ciertas.

Para empezar, las intervenciones televisivas de Pablo Iglesias en 2012 eran más ligeras y provocativas que las de hoy. Pero entonces este hombre no tenía las expectativas de todo un país tras de sí, y podía permitirse ser un poco frívolo y bromista en sus intervenciones.

Contextualizar las cosas sirve para ponerlas en su justo sitio, así que he extraído el texto de la famosa intervención para analizarlo frase a frase en busca del sentido último de la pieza completa.

Empieza un risueño Iglesias:

“Una de las grandes falacias del siglo XX ha sido acusar a la izquierda de ser antiamericana. Podríamos recordar aquella memorable escena de ‘La vida de Bryan’, qué nos han dado los romanos, para preguntarnos hoy qué nos han dado los estadounidenses. Y entonces podríamos responder que nos dieron a héroes del pueblo como los mártires de Chicago y con ellos el Primero de Mayo, que no es poco, que nos dieron el jazz, que nos dieron cineastas y películas maravillosas, que nos dieron a la Brigada Lincoln, que combatió en España por la democracia, que nos dieron a Malcom X, Huey Newton y, por qué no decirlo, nos dieron también el baloncesto y a Marilyn Monroe cantando el ‘Cumpleaños feliz’. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con ponerse en la piel de JFK mientras la novia de América, con una sensualidad que erizaría la piel de cualquiera y, desde luego, la de este presentador, te dice eso de ‘Happy Birthday to you ‘?”

Hasta aquí, el reproche más consistente al discurso de Pablo Iglesias es el que le hacía una feminista respecto a la referencia un tanto babosa a la figura de Marilyn Monroe. En todo caso, no es más que una complicidad del presentador, como él mismo se denomina, con su público.  Pero sigamos:

“Pero además de todas estas cosas, los Estados Unidos han dado una tradición política y una Constitución digna de interés para cualquier socialista o para cualquier interesado en la emancipación. Hoy en este monólogo voy a reivindicar el derecho de todos los ciudadanos americanos a llevar armas – lo voy a reivindicar por lo menos en términos teóricos – establecido por la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos aprobada en 1791.”

El escándalo se forma a a partir de la frase en negrita, sin parar cuentas en su intención provocativa, que queda evidenciada y matizada en su frase siguiente (“por lo menos en términos teóricos”). Incluso hay quien obvia la referencia a los ciudadanos americanos para concluir alarmado que Pablo Iglesias está a favor del derecho a portar armas.

La realidad es que Pablo Iglesias, en su calidad de politólogo, se propone explicar qué llevó a los Padres de la Patria a decidir que existiera ese derecho, chocante desde l perspectiva de nuestra tradición europea.

“Algunos piensan que este derecho es un anacronismo que explica que adolescentes pajilleros y frustrados provoquen una matanza en su colegio porque se sienten marginados o porque las cheerleaders no les hacen caso, o que un padre de familia blanco, anglosajón, protestante y gordo por comer crema de cacahuete dispare a un negro de condición humilde porque está penetrando en su propiedad.”

Hay quien piensa que el derecho a portar armas es anacrónico y solo sirve para provocar desgracias, dice Pablo Iglesias con un tono más bien jocoso, para continuar con la parte seria de su discurso:

“Pero estos casos, nada infrecuentes, por desgracia, son solo síntomas de una sociedad enferma, y nada tienen que ver con un derecho, el de portar armas, que es una de las bases de la democracia. Si algo sabían los patriotas americanos que expulsaron a los ingleses, es que la democracia es incompatible con el monopolio de la violencia por parte del Estado que inventó el absolutismo europeo. La democracia es tal si el poder está repartido, y si la base del poder es la violencia, el pueblo no puede delegar el fundamento de la soberanía. “

Cabe reflexionar sobre las dos últimas frases. Pónganlas en perspectiva: Iglesias explica el punto de vista de los patriotas americanos, que habían comprobado en carne propia que no se puede tener soberanía si las armas sólo las tiene el otro bando. El silogismo último (democracia = poder repartido) + ( base poder = violencia) –> (pueblo + armas = soberanía) explica la razón de la Segunda Enmienda, para nuestra información. No necesariamente la opinión última del comentarista.

Contextualizar un discurso es básico para comprenderlo. Asumir que es Iglesias (no ya el político de hoy, ni siquiera el presentador de 2012) el que asume las ideas de los americanos de 1791 es ir demasiado lejos. Quizás sería mejor preguntarle hoy directamente, para saber qué piensa. En 2012, el que hablaba era el profesor en su faceta de comunicador.

“¡Cómo cambiaron las cosas en algunos barrios de California cuando el partido de los Panteras Negras, amparándose en la Constitución, empezó a defender a sus comunidades patrullando armados los barrios. Hicieron falta toneladas de droga y mafias apoyadas por el Estado para acabar con ellos. Como dijo Huey Newton: “un pueblo desarmado puede ser reducido a la esclavitud en cualquier momento. ¡Dios bendiga a América!”

Para terminar su monólogo, el Pablo Iglesias profesor expone el caso de los Panteras Negras, como demostración práctica del uso del derecho a portar armas (y de la reacción del Estado, que usó la guerra sucia para someter a aquellos miembros del pueblo americano a pesar de las garantías de su Constitución).

Debo decir que estoy sorprendido de las reacciones que provoca este vídeo. Hay temas complicados, sobre los que es fácil hacerse composiciones equivocadas por falta de información o simple incapacidad para comprender la existente. Pero el vídeo es sencillo, es un divertimento televisivo con una interesante dosis de cultura política. Yo no había pensado nunca por qué los americanos tienen esa querencia por las armas, hasta que vi esta explicación que propone Pablo Iglesias. Ahora creo entender por qué para ellos las armas forman parte de una tradición controvertida, como puede serlo la tauromaquia en España.

En resumen, no creo que sea justo atribuir al Pablo Iglesias político y líder de Podemos unas ideas expuestas en un show televisivo de hace dos años.